miércoles, 1 de septiembre de 2010

ANDREW WYETH, un realismo casi mágico.




PAISAJE

El artista que hoy he traído hasta aquí, aunque es un fiel representante del llamado realismo americano, no figuraba entre los muchos pintores que estuvieron en la exposición sobre realismos modernos del Thyssen madrileño y que semana a semana hemos visto en estos Encuentros con el Arte. No obstante, he querido detenerme en él por ser un pintor que, aunque muy polémico, mostró con bastante fidelidad el mundo rural de los EEUU.







Andrew Wyeth (Pensilvania 1917-2009) era hijo de un conocido ilustrador americano. Su padre le inculcó la pasión por el arte, aunque al parecer no lo hizo de una manera muy agradable. Contaba Wyeth que su padre le mantuvo casi como en una cárcel. El joven Andrew aprendió a dibujar casi antes que a leer y siendo adolescente ilustraba junto a su padre. Pero al parecer no quería seguir los pasos de su progenitor y comenzó a experimentar con acuarela, témpera y finalmente óleo. En 1936 realiza su primera exposición con un rotundo éxito de venta.




LA PUERTA AZUL



En la década de los cincuenta el expresionismo abstracto era la tendencia impuesta por un Rothko o Pollock y tantos otros que revolucionaron el mundo del arte, pero el pueblo llano lejos de despreciar la obra de Wyeth que seguía fiel al realismo, le hizo inmensamente popular.

Sus escenas costumbristas, un tanto sentimentales, ambientadas en el entorno rural en el que nació y vivió, le convirtieron en uno de los grandes realistas estadounidenses del siglo XX. En sus trabajos hay un aire de romanticismo al estilo de Turner o a los pre-rafaelistas.


EN LA VENTANA



Ya en vida logro una gran fama como pintor de paisajes y personas de la costa Este de Estados Unidos, sobre todo de Pensilvania, y de la costa del estado de Maine, sus dos lugares de residencia que fueron su inspiración.

Sus lienzos eran precisos cual fotografía, pero la paleta de grises y sepias, así como un cierto misterio en muchas de las escenas representadas, le acerca en muchas de sus obras a un realismo mágico.

Sin duda mucho de todo esto esta presente en la obra que le lanzo a la fama y que hizo de Wyeth un nombre en el arte: “El mundo de Cristina”




EL MUNDO DE CRISTINA


La casa que aparece al fondo fue el estudio de Wyeth durante décadas. La austeridad de su interior así como el exterior aparecieron en muchos de sus lienzos y también en litografías del artista. Fiel a su realismo, Wyeth decía pintar cosas que reflejaban la verdad básica de lo cotidiano. El cielo, la tierra, los amigos. Christina Olson, una amiga afectada de polio, se alza sobre sus brazos mirando hacia la casa. Su minusvalía no se aprecia en el cuadro pero su cuerpo transmite una cierta inquietud. Puede ser que el artista quisiera reflejar una escena bucólica pero lo cierto es que la composición transmite soledad y malestar y tiene un algo de patético. Cuando Christina murió había pasado toda su vida en esa casa que se vislumbra en la lejanía. Todo el mundo, incluidos los vecinos, ignoraban que la imagen de la mujer plasmada por Wyeth era uno de los cuadros más famosos del arte norteamericano.

Wyeth había conocido a Cristina de la mano de la que se convertiría en su mujer y marchante, Betsy James.


Betsy tenía un gran sentido para los negocios y para la publicidad y logró para su esposo abrir puertas que sin su labor hubieran sido muy difíciles o casi imposibles de conseguir. Convirtió a Wyeth en favorito de las grandes instituciones como el Metropolitan o el Instituto de Arte de Chicago y fue uno de los primeros artistas contemporáneos que consiguió colgar una de sus obras en la Casa Blanca.


LA BARCA

La serie “Helga Pictures”, le volvió a llevar a la fama en los años ochenta, cuando salió a la luz una serie de más de 200 obras nunca publicadas. Eran los retratos de la que fue asistenta de su hermana, una mujer de origen alemán a la que el pintor retrató intensamente. La publicación de la obra causó un gran revuelo en el mundo del arte de Estados Unidos.


TRENZAS


Durante 15 años, de 1970 a 1985, Wyeth trabajó en secreto en una enorme cantidad de obra, concretamente 246, entre las que se incluyen apuntes, estudios, dibujos, 32 acuarelas, 12 obras con brocha seca y cinco cuadros al temple. Ni siquiera su mujer estaba al corriente del enorme trabajo.


LA PAJA


El artista se citó con la modelo en diferentes lugares a lo largo de esos años y el resultado fue ese tesoro escondido de un artista, ya mayor, y uno de los más criticados en el mundo del arte norteamericano. Un artista que en el último tramo de su carrera exhibía una nueva energía.

Siempre hubo en torno a la obra de Wyeth un gran debate. Entre los que le habían catapultado a la fama y daban gran valor a su visión, un tanto particular, de la América rural y entre los que no la valoraron en absoluto. En alguna de sus obras no podemos por menos que recordar al Hooper rural.


VIENTO DEL MAR


En estas últimas obras, se añadía además, un cierto misterio que iba más allá de la propia obra. Al preguntar a su mujer Betsy por qué, en su opinión, se había ocultado a Helga tanto tiempo, su respuesta fue “amor”. No se sabía si en verdad se refería a una relación existente entre artista y modelo o a una estrategia puramente comercial.


DETALLE


Poco después de revelar la existencia de la colección a su mujer, ambos decidieron buscar un comprador que mantuviera juntas las piezas. Lo encontraron muy cerca. Leonard E. B. Andrew, un editor de Dallas, accedió a pagar una suma de varios millones de dólares por ella, así como por sus derechos de reproducción. Andrew describía su colección como "un tesoro nacional".


INTERIOR


Wyeth ingresó en 1976 en la Academia de Bellas Artes de Francia. En 1988 recibió la medalla del Congreso de EEUU y en 2007, el entonces presidente George W.Bush, le concedió la medalla nacional de las Artes. En 2007, su cuadro “Ericksons” fue subastado por 10,3 millones de dólares (unos 7'7 millones de euros), una las mayores cifras jamás pagadas por la obra de un pintor contemporáneo. Hoy en día las obras de Wyeth cuelgan, además de en el Museo Metropolitano de Nueva York, en el Museo de Arte Moderno de la misma ciudad.


ANDREW WYETH

Andrew Wyeth falleció el 16 de enero de 2009 a los 91 años en Chadds Ford, Pensilvania.


NOTA: Para mejor visualizar la fotografía “picar” con el ratón encima de las que interesen.

Para la lectura de entradas anteriores, ir a la ventana de la derecha y “picar” en los años y meses. Se desplegarán los títulos correspondientes a cada fecha.



Fuentes consultadas:

Pinturas que hay que ver . Stephen Farthing y J.F. Yvars (Ed.Grijalbo)

Obras del Museum of Modern Art New York.

Arte del siglo XX. Ruhrberg.Scheneckenburger.Fricke y Honnef (Ed.Taschen)

Fotografías: Las mismas y la red.

15 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola. Me ha encantado tu comentario. Tengo que confesar que el único cuadro que conocía de este artista es el de El mundo de Cristina. Muy interesante el resto de la obra. Un saludo. Inés.

Mentxu de la Cuesta dijo...

El mundo de Cristina es el único que he visto "al natural". Es el que hizo que este pintor fuera conocido mundialmente,pero también es bien interesante el resto de su obra. Gracias por venir hasta aquí.

José dijo...

Hola mentxu. Soy el telépata.
la verdad es que después de Hopper se me viene a la cabeza Wyeth. Creo que tienen un punto en común esencial que es el paisaje. pero mientyras en Hopper es un paisaje sereno, que puede ser una amenaza, pero esta sería velada en Wyeth ya na hay amenaza hay una agresión directa. Su pintura es aspera y cruda como el paisaje que retrata siempre invernal, con luz de atardecer desapacible y sol asustado (yo soy mediterraneo)Sus personajes se enfrentan siempre de espaldas al espectador a una naturaleza que les supera en fuerza, y ellos mismos son naturaleza otoñal, incluso en los desnudos de Helga, donde lejos del erotismo lo que puede percibirse es viento frio. Cielos blancos, viento frio y luz crepuscular.
Aunque algunos lo han ninguneado diciendo de él que era un artista de calendario, yo veo en él algo más pue es de esos artistas que te impactan con su fuerza. me gustaría destacar el pescador muerto en su barca, con los remos perdidos y a merced del mar. Perdonad la lata que doy

Mentxu de la Cuesta dijo...

Hola Jose. Lo primero decirte que no hay lata ninguna, todo lo contrario, es un disfrute leer tus comentarios. Y sí, hay algo de telepatía. Lo comentaba debajo de la entrada de Hooper. Creo que mientras yo subía la entrada tu me recomendabas el artista. Estoy totalmente de acuerdo contigo en que no hay erotismo en la obra de Wyeth y desde luego la luz del entorno en que vivía está perfectamente atrapada. Es fría y un tanto, yo diría melancólica. Me recuerda mucho a la de mi país. No hay duda de que el paisaje y también, creo yo, su paisaje íntimo quedó bien plasmado en sus cuadros a pesar de lo que digan los que criticaron su obra. Siempre van a existir los detractores del realismo. Y en la época, un tanto convulsionada respecto al arte, en que vivió no es raro que fuese blanco de crítica. Me hubiera gustado profundizar más en su obra, pero contrariamente a la obra de Hopper de la que tengo muy amplia documentación, de Wyeth tengo más bien unos conocimientos divulgativos.
Gracias por venir hasta aquí y dejar tu comentario.

Isolda dijo...

Hola Mentxu; menos mal que no hago caso cuando dices que tan sólo tienes conocimientos divulgativos. Seguramente llevas razón, pero a los legos que te leemos y disfrutamos de tanta información 'divulgativa' nos da un poquitín de risa.
Muy interesante la vida de Wyeth, no puedo dejar de pensar en la frialdad de sus cuadros y que tal vez sea debida a la infancia que nos cuentas.
Las trenzas me parece un cuadro magnífico así como Viento del mar, gracias al movimiento de las cortinas. El Interior intenta mostrar algo de vida, pero no la veo. Algo que sí tiene, en cambio, la puerta azul; tal vez por ese azul y por lo cotidiano. Y porque en Europa y, en particular, el mediterráneo está cuajado de esas puertas.
Los demás, como habéis dicho, me recuerdan a Hopper pero a mucha distancia. Esos enormes campos americanos me producen una inquietud tremenda, con figuras o sin ellas.
Me parece fantástico que su mujer condicionara la venta al total de su obra.
Como no soy telépata, espero impaciente tu próxima entrada.
Mil besos de sur a norte.

Mentxu de la Cuesta dijo...

El punto en común con Hopper, como bien nos dice Jose, es sobre todo el paisaje. Yo encuentro inquietante su obra no solo por las sensaciones que transmiten esos campos o el paisaje. Su paleta de tonos tan especiales, a mi particularmente, me transmite muchas emociones encontradas, inquietud y en algunos momentos todo lo contrario. Pienso también que es un pintor cuya obra merece un espacio más amplio y mayor profundidad. Como siempre abrazos de norte a sur.

Mentxu de la Cuesta dijo...

Se me olvidaba decirte que a mi "Viento del mar" me hace sentir la brisa marina dentro de mi casa. Verdaderamente es magnífico y no se queda atrás "la barca" aunque confieso que me produce un terrible desasosiego, posiblemente por lo cerca que me encuentro del mar, del trabajo de los pescadores y de lo que he podido ver de las consecuencias de un mar que en el lienzo, aunque tranquilo, se ve frío e inquietante, cual tumba que atrae.

Maru dijo...

Hola, Mentxu. Me reencuentro con "ENCUENTROS" después de unas vacaciones mediterráneas y me quedo alucinada de ver que no paras de enviarnos "pequeñas divulgaciones" que son una maravilla. Ya sabes mi escaso conocimiento del arte, pero cuando he visto la obra de Weyth, del que no conocía nada, me ha recordado a Hopper y al leer los comentarios me he dado cuenta, que algo voy aprendiendo. Me encanta El mundo de Cristina, Viento del mar y Detalle. El muerto en la barca no me gusta, es demasiado patético, habría que saber qué quería transmitir en ese cuadro.
Las cabeceras tuyas también son verdadero arte. Un beso

Mentxu de la Cuesta dijo...

Bienvenida.Supongo que con las "pilas bien cargadas". Como ves todos hemos coincidido en que hay un "algo" hopperiano en este pintor, salvando las diferencias claro está. "Viento de Mar" es magnífico pero te diré que, aunque bien inquietante, "La barca" me atrae y "el mundo de Cristina" también me encanta pero despierta en mi emociones encontradas. No me deja nada impasible. La cabecera en la entrada de hoy es también un lienzo de Weyth, con esa paleta tan característica. Un abrazo.

Beatriz Ruiz dijo...

Bueno... necesito más tiempo... pero volveré... aunque he tenido el privilegio de poder apreciarlo en directo contigo y por supuesto escuchar tu parecer...

Mentxu de la Cuesta dijo...

Cada vez que vuelvo sobre una obra, al igual que si leo un libro por segunda vez, encuentro matices diferentes. Además las aportaciones que se hacen en estos Encuentros me ayudan a ver en cada obra y en cada artista facetas que yo no había percibido. Así que puedes "volver" siempre que quieras "virtualmente" a los Encuentros y en personas a mi país.Abrazos

Beatriz Ruiz dijo...

Al igual que Inés, de toda esa extensa obra que realizó, la única que realmente conocía es "El mundo de Cristina" que pude apreciarlo en N.Y., y sí, es algo perturbador... la figura de Cristina... claro que ahora, al saber de su mal, pienso que probablemente es eso lo que quiso plasmar... Y reconozco que sabía bien poco de Wyeth...

Estoy muy de acuerdo con José cuando refiere esa crudeza en sus paisajes... Esto me llamó mucho la atención... Los sentía así él???... Y Coincido con Isolda y Mentxu, en "Viento del mar" se puede sentir la brisa...

"La puerta azul" e "Interior" me han encantado, podrían parecer perfectas fotografías... Y ese romanticismo del que nos hablas, Mentxu... puedo apreciarlo "En la Ventana"...

Me parece excelente desde luego... pero mi amor sigue y me temo que seguirá siendo siempre Hopper...

Si mis planes se realizan, espero poder traer de vuelta del fin de semana en Madrid algo especial para nuestra amiga Mentxu... Turner en el Museo del Prado es una buena idea para un sábado por la mañana, verdad???...

Gracias Mentxu... siento que cada día aprendo algo en este blog... y esto me motiva, mucho...

Mentxu de la Cuesta dijo...

Que tu veas y disfrutes de Turner es más que suficiente. Que el día que Turner nos visite en estos Encuentros nos hagas tu comentario también estaría muy bien. Y que aprendas en los Encuentros es algo que me encanta.
Disfruta de esa mañana en el Prado y no olvides de visitar a Goya (aunque sé que te resulta tenebroso)y sus pinturas negras.

Toño Gutiérrez dijo...

Un enorme artista del siglo XX, con una fina sensibilidad a la que solamente se llega a través de la ternura de las manos capaces de crear, manejando la materia con la humildad humanista del que domina el 'oficio' poniéndolo al servicio de la expresión sensible que comulga con la naturaleza, sin desvíos tecnológicos estériles y banales.

Mentxu de la Cuesta dijo...

Muchas gracias por tu comentario Toño. Lamento contestar después de tanto tiempo pero suelo volver muy de vez en cuando a las entradas pasadas. A veces lo hago por propio disfrute de volver a releer y gozar de las obras y en ocasiones me encuentro con gratas sorpresas como estas lineas tan acertadas que nos has dejado. Un saludo.