sábado 5 de noviembre de 2011

RICHARD SERRA Y BRANCUSI, ENCUENTRO EN BILBAO




No va a ser el tema de esta Entrada esta maravillosa exposición que nos ofrece el Museo Guggenheim de Bilbao. El tema de hoy se centra en la figura del escultor Richard Serra. Si el título de la entrada hace mención a ambos escultores es precisamente porque ambas obras se han encontrado en este Museo y ello me ha dado opción a recordar la Entrada que en su día (este blog 7 noviembre de 2009) dediqué al escultor rumano.




Escultura de Richard Serra



Pero en la Entrada de hoy, me voy a centrar en la más cercana en el tiempo de Richard Serra.

Al hablar de Brancusi hacía mención a cómo el escultor fue derivando desde una obra influenciada por Rodin, hasta lograr su propio estilo que finalizaría en una escultura abstracta marcadamente ovoide y que es su factura inconfundible.


Con Richard Serra viajamos en el tiempo hasta avanzar a mediados del siglo y vamos a ver también su evolución.




Obra en interior de formato más pequeño



Ambos escultores son dos grandes de nuestro siglo. Podríamos decir que cada uno de ellos son dos maestros de referencia en el al arte de la escultura, separados por los años y que han venido a encontrarse en esta exposición que ya ha visitado otros museos europeos.



Ambas obras, tanto la de Brancusi como la de Serra se pueden admirar en la naturaleza, pero en mi opinión, yo percibo una clara diferencia. Si la obra de Brancusi se admira desde “fuera”, la de Serra nos incita a penetrar en ella. En la entrada dedicada a la obra de Jorge Oteiza, (este blog 12.10.2009) hice una afirmación similar cuando hablaba de la obra del escultor vasco. Y es que, y siempre en mi opinión, esa obra carente de peana, ubicada en espacios abiertos, se nos hace cercana, y nos “invita” a verla desde dentro.




"MOSTRANDO EL CAMINO"



Es una manera de aproximar la escultura al público que pienso que es muy importante para que el arte llegue a todos. Pasear por una ciudad en la que sus artistas han depositado su obra y ésta queda a “pie de calle” es un lujo que debería de estar al alcance de todos. Es una forma de educar.


Pero volvamos a Richard Serra, un escultor ya conocido para nosotros puesto que el Museo Guggemheim, además de haberle dedicado exposición, tiene obra propia permanente.






Serra nació en EEUU en 1938 y estudió en varias universidades americanas entre ellas Yale, pero es un artista muy vinculado a España en dónde ha realizado mucha de su obra.


De padre mallorquín y madre rusa, Serra estudio primero literatura, pero cuando vivía en la costa oeste americana trabajaba en una acería, algo que sin duda influiría en su obra artística.




Obra en caucho



En un principio en su obra nos encontramos con una serie de instalaciones o montajes a base de neón y caucho, pero posiblemente la obra más conocida es aquella realizada con materiales industriales como el acero y hormigón. Unos materiales de los que se vale para realizar una escultura de corte sencillo y a la vez espectacular. Las esculturas de Serra llevan un cierto tono de óxido al principio de su ubicación, pero llega un momento que este color se mantiene estable.




Instalación en el Guggenheim vista desde arriba



En nuestro país, y refiriéndome al Guggenheim de Bilbao, encontramos, entre otras, una gigantesca escultura denominada Snake (serpiente). Se trata de tres hojas de acero con trayectorias curvas y que fue instalada en el museo de forma permanente.


También de forma permanente se encuentran en la sala más grande del museo otras siete esculturas. El propio escultor dijo de toda esta serie que era la creación más grande de su carrera.




El artista instalando la obra en el Guggenheim




Aunque la relación entre el artista y España es muy estrecha y grata, no siempre ha sido así. El Centro de Arte Reina Sofía en 2006 anunció la “pérdida” de una de sus esculturas. Se trataba de una pieza de 36 toneladas. El artista duplicó gratuitamente la pieza que desde 2009 forma parte de la colección permanente de dicho museo.




Obra en el Reina Sofía



Podríamos decir sin miedo a equivocarnos que la fama del artista ha ido creciendo a la par que el tamaño de sus obras que pronto tuvieron que salir al exterior por sus dimensiones.




En Berlín 1986



Son muchos los lugares del mundo en dónde la obra de Serra puede ser admirada. En el año 2000 instalaba en San Francisco el “Charlie Brown”, una escultura de 60 pies de altura. En 2005 y de nuevo en San Francisco, instalaba dos láminas de acero en un espacio abierto de la Universidad de California.




CHARLIE BROWN




Una de sus obras más famosas, un enorme arco de una altura de 4 metros y 36 metros de largo que en 1981 se le encargó para la Federal Plaza de Nueva York, dio más de un problema al artista. Con esa altura y esa longitud, su grosor era mínimo, de centímetros, lo que hacía que los que tenían que atravesar el lugar se encontrasen con una pared de metal que dificultaba la marcha y se pidió un cambio de ubicación. Pero Serra concibe su trabajo en función del lugar al que va destinado y se negó a ello. A pesar de que la opinión ciudadana votó por su retirada Serra exigió que se destruyese. El artista dijo que se debía de dejar en ese lugar o en ninguno. Finalmente fue convertida en chatarra en 1989 y el mundo de la cultura se estremeció abriéndose un gran debate sobre quién debe decidir dónde situar las obras de arte, sobre quién debe de recaer la decisión, si sobre los políticos, sobre la ciudadanía o sobre el artista. Richard Serra encendió aún más la polémica al añadir que el arte no es democrático y que no es para el pueblo.




RICHARD SERRA en SAN FRANCISCO




No obstante su obra, por mucho que el artista opine de esa manera, es una obra cercana al espectador que además invita a éste a introducirse en ella, a tocarla y a disfrutarla. La prueba es que las ciudades desean tener las obras de Serra en sus calles.



ESTACION DE METRO. LONDRES



Nosotros, por suerte, la tenemos muy cerca y además estos días junto a la de otro artista imprescindible en la escultura. Brancusi y Serra nos esperan en un espacio idóneo para admirar a dos grandes de nuestro siglo.




El artista y su obra



Richard Serra obtuvo el Principie de Asturias en 2010.

Fuentes consultadas:

La Sculture 1 et 2 . Varios autores (Ed.Taschen)

Arte del siglo XX. Varios autores (Ed. Taschen)

La red en Wikipedia.

Para la fotografía: las mismas

6 comentarios:

Anónimo dijo...

sacar el arte a la calle es mucho más que un lujo, es algo que se debería de hacer en todos los lugares. Es cultura.Saludos Marta J.

Antonio dijo...

Esa frase de si el arte es o no para el pueblo es un tema de debate interesante. Mi opinión sería que el arte necesita de observadores para completarse.

Interesante artículo, gracias.

Personalmente admiro la obra de Serra, entre otras cosas por el estupor que me provoca contemplarla, y por la manera en la que "ocupa" el espacio.

Un saludo

Antonio Basso
www.yasoypintor.com

Isolda dijo...

Me encanta esta entrada, Mentxu. Serra tiene, como dices, algo de envoltorio aéreo y terrenal. Nos traes obras que no conocía como esa de Berlín, que me parece sensacional. La obra del Guggenheim, no por conocida es menos extraordinaria.
Un pacer, como siempre, pasear por esta galería.
Besos de sur a norte.

Mentxu de la Cuesta dijo...

Buenas noches a los tres: Me voy a permitir hacer un pequeño comentario para todos los que hoy os habéis acercado a estos Encuentros en el día de hoy.

Para ti Marta, no puedo añadir gran cosa. YO mismo lo he escrito en diversas ocasiones. El tener el arte en la calle es un lujo, aunque no debería de ser así,sino que tendría que ser un derecho de todos.

A ti Antonio decirte que para mi sería un placer que estos "Encuentros" pudieran ser menos "virtuales" y tener espacio suficiente para llevar a cabo un debate que considero tan interesante como tu opinas. El estupor que se siente ante la obra de Serra es algo bastante impactante, posiblemente por esa "ocupación" del espacio. También te diré que algo similar me ha sucedido a mí con algún que otro escultor que también en su día "visitó" el blog. Me sucede con mi paisano Oteiza, con A.Caro, y aunque su factura es muy diferente,con H.Moore. La obra de todos ellos me ha impactado.Y me dejo bastantes en el "tintero". Como verás me apasiona la escultura. Te agradezco tu comentario y tu visita.

Para ti Isolda, como siempre el placer es mío al leerte. Me alegra infinitamente que tus "paseos " por aquí te sean gratos. Pasear entre escultura aunque "virtual" es un lujo. Abrazos

Anónimo dijo...

Incita a entrar en la escultura. Una suerte tener a Serra cerca. Saludos.Juan

Mentxu de la Cuesta dijo...

Tener el arte en la calle es suerte y más aún tener la capacidad de disfrutar de éste. Un abrazo.