lunes, 7 de marzo de 2016

GAO XINGJIAN. Transcendiendo el Arte.




Vivir en Arte, o Ser Arte, o algo similar podía haber escrito como título a este artículo. Si fuera de otra época, al referirnos a un creador como Xingjian hubiéramos dicho que era un hombre del Renacimiento. Porque es uno de esos seres creativos que todo lo que toca lo convierte en Arte, o que simplemente vive en el Arte. Un creador nato que es artista, que crea en todas las disciplinas. 


 EL AUTORANTE SU OBRA

Asombra ver su obra y así nos sentimos cuando la pudimos visitar en Donostia en la Sala Kubo del Kursaal. Y es que además de asombrados, conmovidos, emocionados, no podíamos olvidar que la obra plástica (pintura y montaje fotográfico) que teníamos delante era la de un Nobel de literatura.


 EL FIN DEL MUNDO

Este polifacético artista, novelista, ensayista, director de cine y de teatro es un artista plástico reconocido a nivel internacional y hemos sido privilegiados al poder admirar su obra. 


 CIELO Y TIERRA


Cuándo hablaba de trascender el arte, o de ser un artista del renacimiento me estaba refiriendo a ese “todo”, que se plasma y se siente en la obra de Xingjian, la literatura, la pintura, y las otras disciplinas, todas están presentes, en cada una. Una sola es un todo. 





Creo que no se podría separar unas de las otras. Xingjian es literatura, es teatro, es arte plástico es un creador sin límites ni fronteras, ni de espacio, ni de técnicas, ni de material, ni de tiempo. Transciende todo eso. 

Nació en Ganzhou, provincia de Jiangxi y trabajó como traductor de francés, lengua que estudio en la Universidad de Pekín.

Su obra está influenciada por el modernismo. Trabajó como guionista del Teatro Popular de las Artes de Pekín. 

En 1987 viajó a París y no volvería China. Su obra maestra “La montaña del alma” la terminó en esa ciudad.
En el 2000 logra el Nobel de Literatura. Este premio le dio fama mundial, fama que no le fue reconocida en su país, China, cuyas autoridades ya habían puesto muchas dificultades para la propagación de su obra.
A partir de ese momento su obra se traduce a múltiples idiomas, entre ellos el español. 





Pero si hoy traigo a este artista hasta aquí es por la obra que estuvo presente en la sala Kubo del Kursaal, muestra que precisamente se denominaba “Llamada a un Renacimiento”.
Fue una muestra que reunió 42 imágenes entre ellas composiciones de fotografía y montajes, escenas de su película experimental “Le deuil de la Beaune” (el luto por la belleza) que es la tercera película dirigida por este creador.


 SEDUCCIÓN


Alrededor de la exposición, y mientras ésta estuvo presente, en colaboración con el instituto chino de Donostia hubo talleres de técnica de pintura china tanto para adultos como para niños. Un complemento que nos permitió sumergirnos aún más en la belleza de la obra de este Artista.
 
Poco puedo decir sobre las emociones que despertó en mí esa exposición. Es difícil transmitir los sentimientos que despierta el Arte, más aún cuando te encuentras delante de unas obras tan completas que logran conmoverte.



Esa sensibilidad que encontramos en su obra escrita se veía plasmada en toda su magnitud en los cuadros, la mayoría de gran formato, que colgaban en la sala. No podías dejar de sentirte envuelta en una atmósfera creada por los matices, luces, claros y sombras que se desprendían de todos sus cuadros.

Esa sensibilidad y esa emoción que se ven plasmadas en las obras de Xingjian se trasmiten de inmediato al espectador. Él sabe hacerlo, yo, plasmar en papel lo que sentí, lo encuentro imposible






Aunque la mayor parte de la obra del Kursaal era de gran formato, Xingjian cuando trabaja la pintura, lo hace en algunas ocasiones, en formato pequeño sobre papel de arroz, con la técnica de la aguada, heredera de la tradición china del xieyi, una técnica que permite la creación de unos contornos sutiles que navegan entre lo abstracto y lo figurativo y que crea una preciosa sensación fantasmal.





Ese dominio de las técnicas tradicionales, de la tinta china, del trazo fluido, unido al conocimiento del arte occidental le da a su obra una profundidad, unos volúmenes y una factura que no se puede, ni se debe encasillar, es simplemente la obra de Gao Xingjian.





Gao Xingjian considera que…”la expresión artística es un medio, no una finalidad, puesto que si la obra se convierte en un fin pasa a ser un objeto de consumo que se devorará y olvidará. Será convertido en un valor de cambio”....




Así que siendo fiel a esa consideración crea y vive y su vida es pura creación, arte sin límites
Es una obra, la de Gao Xingjian, que hay que verla y sentirla no contarla con palabras.
Arte en estado puro. 


 POSTMODERNA (MONTAJE FOTOGRÁFICO)




NOTA:
Para mejor visualizar la fotografía “picar” con el ratón encima de las que interesen.



Para la lectura de entradas anteriores, abajo a la derecha en Archivo “picar” en los años y meses. Se desplegarán los títulos correspondientes a cada fecha.



Para la elección de otro IDIOMA ir con el cursor al final de la página hasta la casilla que pone: SELECT LANGUAGE.



Fuentes utilizadas: La exposición en Sala Kubo de Kursaal. Prensa local. La mía propia.
Para las Fotografías: las mismas.

viernes, 26 de febrero de 2016

JEFF NISHINAKA. Vanguardia en papel



Si en la entrada anterior (14.02.2016) pudimos admirar la obra de un escultor del papel de diseño figurativo, clásico y que realizaba un trabajo al mínimo detalle, hoy siguiendo con la misma disciplina, hacemos una incursión en la más pura vanguardia.



Sin restar un ápice a la perfección de la técnica, y también recreándose en ocasiones en temas tradicionales, Jeff Nishinaka se adentra en la vanguardia del diseño con este mismo material. Sus obras se realizan en su totalidad con papel





Estos diseños vanguardistas han hecho que Nishinaka publicite con su obra marcas internacionales de diferentes productos como perfumes, joyería y similares.



Además de la publicidad, todo el trabajo de Nishinaka es una muestra de modernidad. Sus reproducciones de ciudades nos recuerdan maquetas arquitectónicas que sabiamente combinadas con luces y sombras nos dejan unas representaciones que son vanguardistas a la vez que depuradas, limpias y diáfanas. Sencillas y perfectas. Un regalo para la vista. 




Nishinaka nació en Los Ángeles en donde reside. Fue alumno de la Universidad de California (UCLA) graduándose en el Art Center College of Design.

Pronto comenzó a experimentar con la escultura en papel, según el mismo declara de forma casual, ya que su deseo era ser pintor, pero en el College of Design le asignaron trabajos de diseño gráfico a la vez que tenía que investigar diferentes materiales y uno de ellos era precisamente el papel. 




Fue en ese momento cuando comenzó la investigación con ese material para darle forma y manipularlo de forma delicada consiguiendo lo que el pretendía de manera que el material no sufriera.






Esa inquietud por la investigación del material y su habilidad para trabajar con las manos son la unión perfecta para que un creador como él consiga elaborar piezas como las que podemos admirar. 




Como todo trabajo realizado con las manos y más aún con un material delicado, se precisa tiempo de investigación, miles de bocetos e infinidad de horas de paciente trabajo.

A partir del boceto final, al que llega después de muchísimos ensayos, se hace un dibujo con el tamaño real de la escultura deseada.




Las obras de Nishinaka, no se limitan a simples esculturas. También ha experimentado con instalaciones de gran formato, llevando este material a un punto que no tiene límite.




Nishinaka es de la opinión de que las posibilidades de este material para esculpir son ilimitadas, como ilimitado parece el deseo de aprender de este artista que tampoco se pone límites a si mismo. En cuanto a las herramientas utilizadas son simples: cuchillos, regletas, pinzas…




Sus obras son bien conocidas y se han podido admirar en centros y galerías de prestigio de todo el mundo. 




NOTA:
Para mejor visualizar la fotografía “picar” con el ratón encima de las que interesen.

Para la lectura de entradas anteriores, abajo a la derecha en Archivo “picar” en los años y meses. Se desplegarán los títulos correspondientes a cada fecha.

Para la elección de otro IDIOMA ir con el cursor al final de la página hasta la casilla que pone: SELECT LANGUAGE.



Fuentes consultadas: Wikipedia y la red.
Para las fotos: las mismas.



domingo, 14 de febrero de 2016

Calvin NICHOLLS, esculpiendo el papel.






¿Alguien dijo que el Arte tenía límites? Si así fue estaba equivocado. Ni los tiene ni deberían ponérselos.



Cuando estudiamos la Historia del Arte vemos como el artista navega a lo largo de la vida buscando nuevas formas de expresar su creatividad. Bien que nos hemos sorprendido en más de una ocasión viendo la evolución de algún pintor, escultor u otro artista de otra disciplina dando un giro de 180 grados a su obra.



Es esa búsqueda de lo nuevo, lo diferente, de experimentar con las manos, con los materiales, con las nuevas técnicas, lo que hace que el Arte se mantenga en movimiento. Aún volviendo a las fuentes de los primeros maestros, la evolución del Arte se debe a la inquietud y a la creatividad del Artista.



Algo así le sucede al artista que hoy os traigo hasta aquí.
Para comenzar deciros que el hecho de “esculpir” un material como el papel ya me fascinó. De inmediato vino a mi cabeza la obra de Matisse y sus “pinceles-tijeras”. Esos collages maravillosos.

Este “escultor” del papel ha sabido crear sus esculturas a base de escalpelo, esculpiendo el papel, un material que muy pocas veces pensamos que sea el soporte para semejantes esculturas.



Calvin Nicholls es un artista canadiense enamorado de la naturaleza y aunque no parece que en un principio su prioridad fuese esculpir y menos aún el papel, poco a poco se convirtió en centro de su vida, uniendo amor el por los pobladores de la naturaleza con su talento artístico y dejando como resultado las maravillosas obras que aquí os muestro.



Nicholls se vale de una cámara para capturar la imagen que imprime para que le sirva de modelo. Con un escalpelo va creando piezas que ensambla y que formadas por varias capas de papel dan lugar a esas esculturas que solo podemos decir que son asombrosas.



La mayoría se tratan de bajos relieves compuestos por varios elementos recortados a mano con el escalpelo. Cada una de estas obras minuciosamente realizada requiere horas y horas de trabajo que en la mayoría de los casos se alargan meses, sino años.



Evidentemente, Nicholls no es el único artista que “esculpe” papel. Pero me ha llamado la atención de Nicholls, primero que fue su amor a la naturaleza lo que le llevó a crear esas obras y segundo su total realismo y delicadeza al trabajar su obra. Posiblemente otros artistas en esta disciplina experimentan con diseños más rompedores y vanguardistas, pero Nicholls nos trae un fiel retrato del habitante de la naturaleza en estado puro.



Fue eso, esa sencillez al elegir sus modelos de inspiración, lo que me animó a situarlo en primer lugar de los artículos que sobre esta técnica tengo intención de repetir. Porque al indagar en esta disciplina podemos encontrar auténticas sorpresas de todo tipo y ¡cómo no! auténticos artistas de vanguardia.



Nicholls tiene una técnica de trabajo perfecta. Realizó sus estudios de diseño gráfico en Ontario entre 1976-79 y trabajó posteriormente como “freelance”. Sería en 1984 cuando comenzaría a experimentar la “escultura” en papel.



Su trabajo continúa evolucionando. De forma lenta y segura como requiere una disciplina tan delicada y que tanto recuerda al arte del Origami. Y es que ambos, aunque su técnica sea diferente, reflejan la serenidad Zen del trabajo lento y bien elaborado.



en el que podréis ver sus métodos de trabajo y acceder a su obra. Disfrutad de estos amigos de la naturaleza inmortalizados por este gran escultor del papel.


NOTA:
Para mejor visualizar la fotografía “picar” con el ratón encima de las que interesen.

Para la lectura de entradas anteriores, abajo a la derecha en Archivo “picar” en los años y meses. Se desplegarán los títulos correspondientes a cada fecha.

Para la elección de otro IDIOMA ir con el cursor al final de la página hasta la casilla que pone: SELECT LANGUAGE.


FUENTES UTILIZADAS: Wikipedia y la Red.
PARA LA FOTOGRAFÍA: La Red.

martes, 15 de septiembre de 2015

WILLIAM TUCKER. CUANDO LA MASA NOS HACE PENSAR





Sobre William Tucker todo o casi todo se ha escrito antes y durante la gran exposición que nos ha ofrecido el Museo Bellas Artes de Bilbao. Como siempre, y dentro de la austeridad que caracteriza a este espacio, nos dio opción a admirar un completísimo recorrido sobre la obra de Tucker. Un artista que impresiona y no solo por el formato de su obra.




Puesto que poco podría añadir a lo ya publicado todos estos días, os dejo aquí una breve reseña de su biografía para pasar más tarde a plasmar el impacto que me supuso admirar esta exposición.

Tucker nació en El Cairo en 1935, de padres británicos que regresaron a Inglaterra cuando el contaba dos años. Aunque hoy es conocido como un escultor de renombre, sus primeros estudios, realizados entre 1955 y 1958, fueron de Historia.

Fue al visitar en Londres una exposición de Escultura cuando decidió su vocación y estudiar Bellas Artes. Entre los profesores en la St. Martin’s School of Art se encontraba Anthony Caro y curiosamente, aunque no lo he visto publicado en prensa, en una de mis consultas encontré un pequeño apunte en el que se decía que fue un aventajado discípulo y seguidor de Caro. 




Una de las obras de esa época, datada en 1967, tiene un marcado sello de su maestro y es muy diferente del Tucker que ahora hemos podido admirar en Bilbao.

Tucker tiene una importante trayectoria como docente de Historia del Arte y posiblemente eso hace que sus obras, aunque nos parezcan abstractas, estén basadas en los clásicos de la mitología y de esa Historia del Arte que él impartió. Cabezas, pies, bustos etc. Aunque nuestra impresión delante de su obra sea otra, se trata de una vuelta a la escultura clásica basada en la masa, el espacio y la escala.





El Bellas Artes nos ha ofrecido un total de 48 obras entre esculturas de diferentes tamaños, la mayoría de gran formato, dibujos y maquetas. En esta exposición se puede observar claramente el giro de su trayectoria desde que comenzó a trabajar la escultura.





Fue, según nos dicen en la biografía, en los años 80 y después de viajar a EEUU, cuando comenzó con los grandes volúmenes. También él mismo dejó constancia en una entrevista de su interés por el trabajo del francés Rodin en cuanto a un trabajo artesanal  desde el modelaje hasta su final en bronce u otro material a pesar de las dificultades que supone trabajar grandes volúmenes según con cual material. Por ejemplo la obra de gran formato fundida en bronce. 




A mi personalmente me fascinó la exposición en su totalidad, pero los carboncillos me parecieron espectaculares primero porque me sentí envuelta por ellos y por su gran tamaño, segundo por como los “sientes” en función de la distancia que tomas con ellos. 




En una referencia al impresionismo diré que lo que puedes “ver y sentir” desde una corta distancia y lo que vas percibiendo según te alejas de ellos, va cobrando otro aspecto muy diferente. Es una sensación mágica.




Y finalmente, quedé encantada con la disposición de la exposición que, como siempre gracias al buen hacer del Bellas Artes, encontré de lo más acertada. El dibujo monumental, junto a las pequeñas maquetas previas al trabajo de los grandes volúmenes, nos ayudan a “trabajar” nuestra visión pero también la mente.




Encontré, en mi opinión, una exposición en la que puedes desarrollar tu comprensión de la obra de forma muy particular.

Por mucho que en un recuadro el título de la escultura y su correspondiente maqueta nos dijera que es un “caballo” (por poner un ejemplo) yo podía hacer una lectura de aquello que tenía delante completamente diferente. No sé si eso es algo que pueda frustrar a un artista, pero para mí como espectadora es lo más grande. El “realizar” mi exposición particular.





Que yo, en mi interior, pueda desarrollar y “crear” algo propio gracias a lo que estoy viendo, o que la obra que tengo delante de mi despierte emociones que posiblemente estén bien alejadas de las que pensaba el propio autor que iban a  provocar.

“La cave”, obra para la que, según he podido leer, se inspiró en “La caverna” del escritor Saramago, es impactante. Creo que nadie puede dejar de sentir una emoción al estar ante ella. Me sentí penetrar en lo más profundo de esa masa imponente.




La obra de Tucker es idónea para estar presente en nuestras ciudades. Esas masas en medio del espacio impactan y emocionan. En Bilbao tenemos una muestra que complementa la hermosa exposición que nos ha ofrecido el Museo. Se trata de Maia en Abandoibarra.




No creo que sea una obra sencilla la de Tucker, ni por supuesto una exposición basada en toda su trayectoria habrá sido lo que entendemos por una exposición fácil ni para todo el público porque creo que su escultura no es una escultura “al uso”. Lo más simple sería decir que es algo abstracto, o clásico, o encasillarla en cualquier otro estilo, pero creo que su grandeza está precisamente en que no es nada de eso, sencillamente es monumental y sobre todo pedagógica. 


 EL ARTISTA Y SU OBRA



NOTA:
Para mejor visualizar la fotografía “picar” con el ratón encima de las que interesen.

Para la lectura de entradas anteriores, abajo a la derecha en Archivo “picar” en los años y meses. Se desplegarán los títulos correspondientes a cada fecha.

Para la elección de otro IDIOMA ir con el cursor al final de la página hasta la casilla que pone: SELECT LANGUAGE.



Fuentes utilizadas: artículos publicados por:  Efe, Elmundo.es,  el propio Museo de Bellas Artes, Arte del siglo XX (edit.Taschen)
Para la fotografía: las mismas y la red.